Egildo Luján Nava: Es hora de pensar con lógica y cabeza fría

Permita Dios que, durante estos días de Semana Santa, los venezolanos de buena voluntad, con sus oraciones y acciones, tanto en el caso de los millones que se han tenido que ir del país en procura de paz, tranquilidad y de un porvenir de felicidad, como de los que permanecen en la Patria, luchando por sus ideales y tratando de recuperar a la Nación para ponerla en el camino de la paz, de la justicia, del éxito, como de la prosperidad y de la vida en sana y pacífica democracia sean capaces de llegar preferiblemente a acuerdos, como a vivir en condiciones de reconciliación y de paz.

Pero, además, de hacerlo racional e inteligentemente, evitando drásticos enfrentamientos que puedan convertirse en una triste y peligrosa explosión social, de impredecibles consecuencias. Asimismo, como de dolorosos y costosos efectos, alineados en las demostraciones actuales que se dan en diferentes partes del mundo, manifestándose con sangrientos hechos, comportamientos irracionales, propios de direcciones inhumanas y a merced de la avaricia irracional, influida con motivaciones y por inhumanos pasos en falso.

Desde “Formato del Futuro”, una y otra vez, sus inspiradores y pensadores comprometidos con el país, los venezolanos de amplia edad y de aquellos que sueñan con sumar su racionalidad y entrega a la digna Paria, han venido haciendo causa común con sueños para el mañana de bienestar y de progreso.





Y es por eso por lo que, desenvolviéndose como testigo comprometido con la necesidad de acciones humanas racionales, no deja de señalar los riesgos peligrosos de lo que traduce la inconveniencia de una lucha frontal entre venezolanos. Pero, además, dejando en el camino la huella promovida por una gran mayoría, y debiendo cargar sobre los hombros de niños, jóvenes, damas y ancianos la afectación promovida por quienes, irónicamente, presumen de ser guías de liderazgos ajenos al cumplimiento de las normas, como de las disposiciones comprendidas en la rigidez de las leyes vigentes.

Este año (2023-2024) se produjo en el país un hecho político, como fue un evento electoral. En el mismo, una ciudadana, la ingeniera MARÍA CORINA MACHADO, líder de la organización partidista Vente Venezuela, produjo un hecho que hoy sigue interesando a la población venezolana. Ella, luego de una pública e intensa campaña promocional de brega política de largo tiempo para producir un cambio de rumbo en el país, logró captar la atención nacional como la internacional, con sus acciones, propuestas y discursos.

Y el hecho se tradujo en una motivación ciudadana, lo que le permitió convertirse en la líder de la oposición, con base en el respaldo mayor al 80 % de la población. Es decir, con más del apoyo de lo que representa la participación de casi todos los países del Mundo Occidental, y de todos en favor de la definición del rumbo del país, y cumpliéndose con lo que, de acuerdo a las disposiciones legales vigentes en la Nación, y a través de un proceso electoral libre, hacían posible el hecho transparente e imparcial de la competencia en su conjunto.

Lamentablemente, el régimen venezolano, luego de haberse comprometido al firmar ante testigos y promotores internacionales en Barbados, un documento contentivo de acuerdos y obligaciones entre el gobierno y la oposición, de liberar los presos políticos y de realizar un proceso electoral, desconoció el hecho. Esto se tradujo en que, desafortunadamente, el “Acuerdo de Barbados” fue ignorado por el Gobierno venezolano, a saber: hizo lo contrario, inhabilitando partidos políticos, incrementando el número de detenidos partidistas, e incumpliendo con la normativa electoral.

Esta situación y el desconocimiento del “Acuerdo de Barbados”, además de la detención y de las amenazas de algunos dirigentes de la oposición, como del hecho de haber inhabilitado a varios de los posibles candidatos, pasó a ser motivo de factores y de razones que han alterado los ánimos, regresando a complicados enfrentamientos, como de resentimientos y de situaciones que no benefician al país ni a sus ciudadanos.

Es por el eso por lo que, desde diferentes instituciones y expresiones políticas y sociales del país, se han formulado propuestas, principalmente dirigidas a sugerir una pausa oportuna, con miras a analizar las probabilidades, como posibilidades existentes que se traduzcan en el ánimo nacional e internacional, atendiendo a lo que se manifiesta como la inclinación predominante por un cambio de gobierno.

Sin duda alguna, hay varios factores que pueden influir en el rumbo que se debe tomar. De hecho, la Corte Penal Internacional está a las puertas de un pronunciamiento que, a decir de expertos en la materia, le complicará la situación a muchas personas. De hecho, la Comunidad Europea se pronunció mayoritariamente por un cambio de gobierno y por imponer más sanciones. En el continente americano, el pronunciamiento mayoritario es en contra del gobierno, además de imponer más sanciones.

Es evidente que Venezuela está a punto de vivir una erupción política muy compleja. Con este complicado y cambiante panorama, es por eso por lo que, una vez más, “Formato del Futuro”, nuevamente, se pronuncia por el lema “CALMA Y CORDURA”. ¿Por qué? Porque hoy, más que nunca, lo recomendable es llegar a acuerdos sujetos a condiciones favorables para ambas partes, y para poder realizar un limpio proceso electoral. Además de que el todo o nada, no es posible, por aquello de que hay que entender que nadie entrega nada para luego ser perseguido o ser encarcelado.

¿Qué plantea el presente y con su conjunto de condiciones? Sin duda alguna, lo importante es ¿cómo rescatamos al país? ¿A quién y cómo recurrimos por recursos? ¿Qué podemos ofrecer para atraer negocios y capital extranjero? ¿Quiénes serán los encargados de dirigir la recuperación y la reconstrucción del país? Es innegable, el país, como tal, tiene abundancia de recursos de todo tipo, además de gente para hacerlo productivo. Y es por eso por lo que si existe un reto convertido en alternativa histórica, es el de que hay que olvidarse de venganzas, como de rencores. Asimismo, es verdad, además de claro, que no todo eso es fácil de hacer y es duro de aceptar. Pero, definitivamente, continuar enfrentados en una guerra a muerte, no beneficia a nadie, ni conduce a nada.

Las reflexiones responsables que hoy están planteando retos para el liderazgo, indistintamente sea la ubicación de los llamados a sumar respuestas positivas, hacen suponer que debe pensarse en que todos los venezolanos que nacieron a partir del año 1990, y que integran la mayoría de la población, por lo que se les ubica entre aquellos que son nuestros hijos y nietos, no son responsables de nuestros errores, ni de esta cruenta situación. Las culpas no están en un solo lado. Duele decirlo, pero CULPABLES SOMOS TODOS.

La mesa está servida para negociar y para hacerlo en presencia de buenos y justos mediadores. Al liderazgo comprometido y a la dirigencia entregada a la idea de evolucionar, y no de involucionar entre enfrentamientos que lleve a Venezuela a mayor retroceso, le corresponde participar en el nombramiento de personas lógicas, además de justas, como de razonables y de seres pensantes de ambos lados. De lo que se trata, definitivamente, es de llegar a acuerdos, y de hacerlo siempre -insistimos- pensando en los intereses del país y de su gente.