Guido Sosola: Del asalto al parlamento

Guido Sosola @SosolaGuido

Respecto a las fechas patrias, los venezolanos somos volubles. Las que le dieron sentido y existencia a la vida republicana, lucen muy distantes, bastante incomprensibles, y merecidamente recreativas; y las que tienen una significación más contemporánea, depende de las circunstancias.

En un caso, cada vez más desescolarizada la población, el siglo XIX luce astronómicamente lejos, no sabemos de la diferencia entre la declaración de la independencia un 19 de abril y la otra declaración del 5 de julio, por no citar que las efemérides históricas las aprendimos exclusivamente para la gente del gobierno (y ya ni eso), beneficiarios de un buen puente vacacional. Del 23 de enero pocos ya se acordaban al concluir el siglo anterior, cobrando vida en el presente al desear quemarlo el régimen en obsequio de un 4 de febrero, banderas respectivas de la oposición que explica al poder establecido.

Ni siquiera los parlamentarios recuerdan hoy que un 24 de enero de 1848 fue asaltado el Congreso por José Tadeo Monagas, con un saldo importante de heridos y malheridos, muertos los diputados Francisco Argote, José Antonio Salas y Juan García, como el sargento Pedro Azpúrua, un sastre de nombre ya extraviado, y, a los dos meses, el diputado Santos Michelena, quien había recibido un bayonetazo. La legitima Asamblea Nacional jamás ha tratado el punto, por lo menos, desde 2011, contando con la presencia de la oposición, a pesar de la propuesta hecha en un par de ocasiones por el representante de una fracción minoritaria, y, sería cínico que la llamada del 2020 lo ventilase.

Terrible aniversario de un suceso que ocurrió en los tiempos en los que no había Capitolio Federal, ocupando los espacios alquilados de un curioso complejo de oficinas y locales comerciales dependientes del Convento de San Francisco. Lo peor de todo fue que ese mismo parlamento que padeció la descarga de violencia del dictador de turno, excepto voces como la de Fermín Toro, después se prestó a servir de dócil soporte del monagato. Empero, como bien lo refirió el historiador José Alberto Olivar, hubo más de oportunidad para atacar en el XIX a los legisladores (https://erpgkm.awsve.com/2016/10/24/jose-alberto-olivar-monagas-no-fue-el-unico/).

El parlamento venezolano ha sufrido varias y muy duras agresiones en el presente siglo, incluyendo la golpiza intramuros y en plena sesión del 30 abril de 2013, o el asalto tan descarado como el del 5 de julio de 2017. En ambos casos, providencialmente no hubo muertos, siendo objeto la oposición de un ataque cruel y desproporcionado, como impune, con heridos y malheridos que, todo parece indicar, ella misma ha olvidado.