Agua reciclada, la solución más rentable para la escasez hídrica en Venezuela

Las personas usan mascarillas como medida preventiva contra la pandemia mundial de coronavirus COVID-19 mientras esperan para recoger agua de una tubería de la calle en Caracas, el 27 de marzo de 2020. – Venezuela se enfrenta a la nueva pandemia de coronavirus mientras sufre una gran escasez de gasolina y con el sistema de agua del país colapsado, lo que ha dejado muchas casas sin agua corriente. (Foto por Cristian Hernández / AFP)

 

Para lograr una mejora en el saneamiento, manejo adecuado de recursos hídricos y expandir el acceso al agua potable, no solo a nivel nacional sino regional, es necesario que se aporte el 1.3% del producto interno bruto (PIB) del continente anualmente, desde este año a 2030, sostiene la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Por Tal Cual





América Latina tiene el 31% de las fuentes de agua potable en el mundo y cuenta con una dotación de agua por habitante cuatro veces mayor al promedio regional. Sin embargo, la escasez del líquido se agrava cada vez más y la distribución no homogénea de la población influye en ello. Lograr abastecer a los 166 millones de personas de la región que no tienen acceso al agua antes de 2030 —el plazo fijado en la Agenda de Naciones Unidas de Desarrollo Sostenible— parece cuesta arriba.

La inversión en tecnología desalinizadora ha sido clave en países como Chile que, según el World Institute Resources, está entre los 30 territorios del mundo con más posibilidades de sufrir estrés hídrico en 2040.

Según el Ministerio de Obras Públicas chileno, ya se producen 5.570 litros de agua por segundo a partir de agua de mar, con 24 plantas desaladoras operativas y otros 22 proyectos en ejecución, gestionados a través de la Mesa Nacional de Agua, una instancia gubernamental que busca soluciones a mediano y largo plazo a la escasez de agua.

Una sola de ellas, la del desierto de Atacama, abastece a 220.000 personas de esa región, el 75% de la población local, y además se nutre de energía solar.

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