Lucrativo y peligroso “negocio” se esconde tras los buches de corvinas del Lago de Maracaibo

 

 

 

 

 

Las mafias organizadas en los municipios Almirante Padilla, Los Puertos de Altagracia y la Cañada de Urdaneta en el Zulia, llegaron para quedarse. Grupos de narcotraficantes tomaron el control de estos espacios y así convertirlos en su plaza para negocios ilícitos.

Por Corresponsalía lapatilla.com

Desde 2014, en los mencionados municipios, se comenzó con la venta de buches de corvinas. Ese año se produjo un homicidio, pero no fue el único. Albany Nava, esposo de la empresaria Gaudy Cruz, fue asesinado por las mafias organizadas, según los habitantes de Isla de Toas, por no ceder a las exigencias de las bandas traficantes de drogas. Gaudy Cruz fue secuestrada para presionar a sus familiares en marzo de 2014. ¿Por qué estos grupos de delincuentes acosan a los pescadores?

Los trabajadores del mar, una vez que el pescado es fileteado, proceden a sacar el buche, desprendiéndolo de las entrañas. El pescado como tal se lo dejan a los recolectores como parte de pago por su trabajo. Los buches de corvinas son utilizados por las mafias para el tráfico de estupefacientes por la frontera. Estas obligan a los pescadores a venderles los buches por sacos o bolsas para empacar la droga a modo de dediles y poder transportarlas dentro de los buches.

“El buche sirve para camuflar la droga. A pesar de que la carne es blanca, pasa desapercibida por los puestos de la guardia en la frontera. Por eso existe tanta demanda y lo compran al precio que sea”, comentó un pescador de los Puertos de Altagracia.

Los piratas del lago

Un habitante de la Isla de San Carlos, que pidió preservar su identidad por temor a represalias, relató a La Patilla, la incertidumbre con la cual se vive en las islas que conforman el municipio Almirante Padilla.

 

 

Las mafias se apoderaron de las islas. Rápidamente contactaron a todos los pescadores para obligarlos a venderles todo el buche que sacaron de las corvinas. Quien no lo hiciera, corría el riesgo de perder su vida o ser despojados de todas sus pertenencias, incluyendo su vivienda.

Los narcotraficantes desarrollaron un plan muy bien orquestado para la desgracia de estos zulianos. Según los moradores, lo primero que destruyeron fueron los trenes de pesca (grupos de personas que salían a pescar y las embarcaciones eran propiedad de una empresa que les pagaba a los hombres por esta actividad).

Quienes ponían resistencia, eran asaltados durante su faena en el Lago de Maracaibo, asesinados y luego sus cuerpos eran arrojados al lago. Desaparecían la embarcación y corría el rumor en el pueblo de que se había hundido el bote, pero los habitantes sabían la realidad: los piratas del lago, enviados por las mafias para azotar a los pescadores, estaban haciendo de las suyas.

El fin era claro: cerrar todas las opciones a los pescadores para que pudieran ceder y trabajar para los narcotraficantes. Al verse acorralados y obligados, sin tener qué comer, empezaron a trabajar para “Los Manetos”, una banda que para el año 2015 tenía el control del lugar.

 

 

“Acá es mucha la gente que ha muerto. Solo nosotros sabemos el infierno que se vive acá. Los pescadores debían salir a buscar corvinas, esa era su única labor, y entregar los sacos con buche. Se lo pagaban hasta donde supe en 120 dólares el kilo. No podían venderlo a más nadie, solo a ellos. El pescador que no tuviera embarcación, se la facilitaban, le daban todos los instrumentos para que salieran a pescar. Pasó de ser un oficio para mantener a la familia, a alimentar el narcotráfico”.

Afrodisiaco platillo chino

Kilos de buche son sacados en las islas. Tienen varias rutas para trasladarlos: la primera es hacia Maicao, un municipio fronterizo con Colombia, que queda a una hora y cuarenta minutos en vehículo saliendo de los municipios al norte del Zulia.

Por ser alimentos, pasan sin restricciones por la alcabala de Río Limón. Camioneros que los transportaban aseguran que todo estaba cuadrado. Los efectivos castrenses eran cómplices y recibían pagos para permitir el paso de la mercancía.

Otros de los fieles compradores de los buches de las corvinas son los chinos del Moján, personas de nacionalidad asiática que residen en el municipio Mara. La comunidad china de otros municipios de la región y del estado Táchira también demandaban este producto. Los compraban por un precio muy atractivo, hasta en 100 dólares por kilo.

Esta práctica de vender el buche a los chinos también es muy común, pues preparan una sopa asiática llamada “see kow”, un caldo que supuestamente sirve como potenciador sexual, disminuye el colesterol y mejora la circulación.

De esta manera, los buches se convirtieron en la perdición y destrucción de al menos cuatro municipios zulianos, que pasaron de ser zonas atractivas por sus bellezas naturales a ser lugares donde mandan las mafias.

Según el último censo de población en 2016, en el municipio Almirante Padilla residían alrededor de 14 mil habitantes. En la actualidad, más de 5 mil habitantes se han ido de la isla, huyendo del sometimiento de las mafias y la crisis económica que agobia a la gente.

 

 

En este pequeño municipio, las personas tienen pocas fuentes de empleo. Pueden dedicarse a pescar o al comercio informal, ser empleados en la administración pública, y algunas mujeres se prostituyen. Quien no se desempeñe en alguna de estas actividades, no tiene cómo sobrevivir.

Amenazados de muerte

La mejor época para recabar toneladas de corvinas es el último trimestre del año. Durante el resto del año se pesca, pero no en igual cantidad. Una embarcación grande puede capturar hasta 500 kilos por día en la temporada alta.

Ahora bien, el buche más solicitado es el conocido como “+20”, que es un buche que pesa aproximadamente 200 gramos y proviene de corvinas que pesan entre 5 y 6 kilos. Cinco buches de “+20” conforman un kilo que lo pagan hasta en 180 dólares.

El negocio millonario del buche de pescado se inició en los puertos de Altagracia, y se propagó hacia Almirante Padilla y La Cañada. Quien era seleccionado por los grupos delictivos y se negara a colaborar, estaba condenado a morir. También amenazaban de muerte a los familiares de los pescadores.

 

 

Aunque no es un delito transportar estas vísceras, la comercialización del buche de pescado desencadena un mercado negro, cotizado en moneda extranjera, que las mafias delictivas aprovechan en la región zuliana por el hambre que pasan los habitantes de las zonas pesqueras debido a la crisis humanitaria, económica y social en el país.

Esta trágica situación ya tiene varios años afectando a los pescadores zulianos. Los comerciantes en la frontera seguirán impulsando este negocio ilícito, mientras no existan medidas efectivas por parte del régimen chavista.

El diputado del Consejo Legislativo, Yover Sánchez, acotó que se debe realizar una visita a las zonas afectadas, denunciar y combatir a las mafias, caiga quien caiga, para devolver la paz, tranquilidad y se creen empleos para los zulianos.

Por su parte, el diputado Virgilio Ferrer dijo no tener pruebas de estos hechos, pero reconoció que son constantes los comentarios de los pobladores de los municipios que colindan con el Lago de Maracaibo sobre estos hechos delictivos, por lo que exhortó a las autoridades del poder público y judicial a intervenir en el caso.