El régimen chavista apuesta a la desaparición de los ambulatorios por los CDI en Lara

Los ambulatorios no cuentan con condiciones aptas para atender a los pacientes. Contra el calor, usan hasta ventiladores sin rejillas

 

Los ambulatorios del estado Lara atraviesan el momento más oscuro de su historia, que incide en el colapso de los principales centros de salud de la región, como son el Hospital Central Antonio María Pineda y el Hospital Pediátrico Agustín Zubillaga, ambos ubicados en Barquisimeto.

Por Corresponsalía Lara

El doctor René Rivas, presidente del Colegio de Médicos del estado Lara, comentó que en Venezuela, aparte del sistema de salud tradicional, también hay un subsistema que se denomina Barrio Adentro, que ya tiene 18 años y que está constituido también por los Centros Diagnósticos Integrales (CDI).

También está el Instituto Venezolano del Seguro Social (IVSS), que es un sistema centralizado y tiene sus dependencias en los estados. Tal es el caso del Hospital Pastor Oropeza, el ambulatorio Juan Daza Pereyra y el ambulatorio Rafael Vicente Andrade, en Barquisimeto.

“Nosotros como gremio decimos que la red ambulatoria, así como los hospitales tradicionales, han pasado a un segundo plano porque no hay dotación de insumos, medicamentos y materiales médico-quirúrgicos para toda la red. En cuanto al recurso humano, hay una alta deserción”, dijo.

“No tenemos un número exacto de cuántos han abandonado sus cargos, pero sí tenemos información de que muchos ambulatorios rurales y urbanos han cerrado”.

Muchos profesionales de la salud en Lara coinciden en que pareciese ser una política del régimen de Nicolás Maduro, desaparecer esa red tradicional y sustituirla por los CDI o por Barrio Adentro, que es dirigido por la misión cubana y donde se destinan recursos económicos. Prácticamente un 90% de los ambulatorios están cerrados y el otro 10% atiende pacientes hasta el mediodía.

Se desconoce la distribución exacta de los ambulatorios urbanos, rurales y otros centros de salud del sistema público, pero con la incorporación de Barrio Adentro y la Misión Cubana, se calcula que serían unos 73 centros, incluyendo los CDI.

La red ambulatoria es un caos

 

A pesar de tener una gran infraestructura y ser inaugurado en el 2017, el Ambulatorio de La Carucieña no cuenta con insumos ni medicinas para atender a este gran sector de Barquisimeto

 

En el municipio Palavecino, el Dr. Omar Agüero, quien fue durante 12 años subdirector del ambulatorio Don Felipe Ponte, principal centro de salud de esa zona, afirmó que el Ministerio de Salud dejó de dar cifras desde hace años y que el alcance de información del régimen en la región es muy limitado y hermético.

“Sabemos del colapso de los ambulatorios”, afirma Agüero. Dice que es muy grave, y que conocen de la situación por las denuncias y testimonios de colegas, demás trabajadores del sistema de salud y los familiares de los pacientes.

Palavecino es el municipio sanitario número 8 y tiene un área de influencia de más de 200 mil habitantes. El principal centro de referencia es el ambulatorio Urbano III Don Felipe Ponte de Cabudare, done el aparato de Rayos X está paralizado desde febrero de 2018. “Se dejaron de hacer pruebas de química sanguínea de rutina por falta de reactivos. Solo hacen heces y orina. La emergencia del Don Felipe Ponte funciona, pero con serias limitaciones, sobre todo en la dotación de insumos y equipos de bioseguridad”, señaló el médico.

Asegura que como en todos los centros de salud, en el Don Felipe Ponte piden prácticamente todo, y no hay lo más esencial como adhesivos y soluciones. Refiere que solamente hay un médico por emergencia, quien cumple guardias de 24 horas. Este centro de salud no tiene ambulancia, pues la prestaron al Cuerpo de Bomberos de Palavecino, por un comodato que firmó la gobernación con la alcaldía.

“Se han hecho reiterados llamados al doctor Javier Cabrera y no hay soluciones a las graves deficiencias de este centro asistencial. No tiene morgue. Esta es una sala improvisada para permanencia provisional de no más de 24 horas. Ni siquiera tiene vehículo para penetración rural, ni traslado del personal y este ambulatorio debería tener mínimo 2 ambulancias”, señaló.

El doctor Omar Agüero también comentó que el municipio Palavecino tiene dos ambulatorios urbanos tipo 1, ubicados en Los Rastrojos y Agua Viva. Pero son de poca complejidad. Están operativos, aunque igual con fallas de insumos y equipos.

Además, existen consultorios populares, pero afirma Agüero que en muchos los médicos se han ido. También funcionan tres Centros de Diagnóstico Integral (CDI) en El Recreo, La Estancia y Agua Viva. Estos pertenecen a la red Barrio Adentro, pero funcionan solamente medio día.

Pésimas condiciones en los ambulatorios

 

El ambulatorio de Santo Domingo se quedó con el techo a medias, luego del compromiso de Luis Jonás Reyes, alcalde de Barquisimeto

 

El equipo de La Patilla preguntó a varios larenses cuándo fue la última vez que asistió a un ambulatorio y cómo fue su experiencia, y afirmaron que desde hace tiempo ha sido una tortura.

Antonia Mendoza, habitante de Santo Domingo, recordó que Luis Jonás Reyes, alcalde chavista de Iribarren, se comprometió con la comunidad para arreglar el ambulatorio del sector, pero quedó a medias. “Todavía está goteando el techo y hay un espacio que lo dejaron sin el techo. No está culminado en su totalidad”.

“Cuando aquí en el sector pasa una emergencia, tenemos que ir al seguro de la 50 para que medio atiendan a uno, mientras se busca cómo trasladar al paciente al hospital, porque allá tampoco hay ambulancias. Si alguien se corta o algo, tienen que echar carreras a ver cómo auxilian o mandan a uno para el seguro, porque Barrio Adentro también está cerrado desde enero”, denunció Mendoza.

Por su parte, Alcides Pérez catalogó su última experiencia en el ambulatorio de La Carucieña como traumática. “Tuve que comprar todo en la farmacia, porque en el ambulatorio no había nada”. Lo paradójico es que el ambulatorio del sector La Carucieña es uno de los más nuevos, inaugurado el 20 de abril de 2017″.

Otra encuestada, la señora Magdalena Sánchez, habitante del sector Doña Martha, en el oeste de Barquisimeto, aseguró que no recuerda cuándo fue la última vez que estuvo en un ambulatorio. “Uno sale más enfermo y deprimido, porque no hay nada. Ahora solo uso guarapitos de la abuela”, señaló.

Pascual Farnataro afirmó que su esposa llevó a su hija al Ambulatorio del Oeste, porque estaba casi deshidratada, y tuvieron que esperar hasta las 8:30 am. Tenían 20 personas por delante y a esa hora no había llegado ningún médico”.

Volteando la brújula hacia el norte de Barquisimeto, Gustavo Zerpa afirmó que la última vez que asistió a un ambulatorio fue hace veinte días. “No me atendieron porque tenía síntomas de ómicron. Fui en la mañana y me dijeron que tenía que volver a la 1:00 de la tarde. Al final fui a un centro privado. Y le estoy hablando del Centinela de San Jacinto”, denunció.

También Froilán Ortiz afirmó que tiene mucho tiempo sin acudir a un centro ambulatorio. “Años sin acudir, porque no hay nada y porque no sé si realmente son médicos los que están ahí”.

El este de Barquisimeto tampoco se queda atrás. Valmore Romero, vecino del sector 23 de Enero, aseguró a La Patilla que en el ambulatorio Pastor Oropeza, que está al lado de la plaza Macario Yépez “se les venció una gran cantidad de medicamentos, porque no los repartían a los que necesitaban. Ellos tenían un chanchullo con esas medicinas, incluso, cajas de soluciones que no se usaron”.

Asegura Romero que en el ambulatorio quienes trabajan son solo estudiantes. “La médica es la directora”.

Como fatal recuerda su experiencia Indira Rivas, quien también acudió al ambulatorio Pastor Oropeza. “Nos fuimos como a las 7:00 am, terminé pasando como a las 11:00 am. Obviamente el sitio completamente insalubre, no había área de espera, las enfermeras tratan mal a los pacientes. Recuerdo que tuve que llevar un lapicero, un pan dulce y una libreta porque eso fue lo que nos pidieron para poder garantizarle la vacuna al niño”.

En el municipio Palavecino, Luz Martínez comentó que el 8 de diciembre llevó a su mamá al ambulatorio de Cabudare, porque se cayó.”Tuve que comprar desde la solución hasta las inyectadoras, algodón y alcohol. Además de algo para que le calmara el dolor, porque se había fracturado la muñeca. Al día siguiente tuve que llevarla a la clínica”.

 

 

Nos bañamos en alcohol

 

En el Ambulatorio de Santo Domingo tienen que guardar agua en bidones porque no les llega por tuberías

 

Una fuente interna de un ambulatorio en Barquisimeto, que no quiso identificarse por temor a represalias, le comentó a La Patilla que los insumos son pocos y alcanzan solamente para medio solventar.

“Con los casos de Covid ni siquiera mandan para el personal que labora en el ambulatorio. No tenemos guantes, no contamos con alcohol, a veces tenemos que pedirlo donado al consejo comunal. Sin embargo, una garrafa se va en una semana, porque prácticamente tenemos que bañarnos con eso, porque no hay agua. Todo el personal se contagió con el virus”.

El personal no cuenta con batas de seguridad, tampoco tienen suficientes tapabocas, no envían protectores para zapatos. Afirma que reciben, por ejemplo, 5 cajas de paracetamol y eso no alcanza para los pacientes.

“Tenemos un número limitado de atención a pacientes y no atendemos a los que vengan con síntomas de Covid, porque para eso se creó la primera línea. Pero resulta que el CDI no da la talla, porque tampoco tienen insumos. Nosotros tenemos pacientes con otras patologías que no podemos arriesgar”, señaló.

Fustigó que todo es una traba y que ni siquiera han recibido vitaminas para las embarazadas. “Realmente, como tal estamos pobres. Ojalá podamos recibir ayuda de otros organismos o instituciones privadas. Ni siquiera tenemos obturador, entonces nos mandan unas llaves de varias vías para agregarlas. Están medio solventando ahí para uno medio responderle a un paciente, pero de verdad no contamos con los insumos como debe ser”, lamentó.