Abusos sexuales de familiares y embarazos no deseados: el calvario de las madres adolescentes en Lara

Abusos sexuales de familiares y embarazos no deseados: el calvario de las madres adolescentes en Lara

 

 

La falta de programas y orientación educativa en materia de sexualidad y anticoncepción, planificación familiar y control por parte de las autoridades sanitarias de Venezuela, ha aumentado la tasa de embarazo adolescente en el estado Lara, la cual ronda el 80%, según registros llevados por el sector gineco-obstetra privado en la entidad.

Yanitza Martínez // Corresponsalía La Patilla

Venezuela es uno de los países de Latinoamérica con los niveles más altos de embarazo en adolescentes: las edades van desde los 10 años, cuando se produce la menarquia, hasta los 19 años. Todo esto derivado de las condiciones de pobreza de niñas y adolescentes, y por no existir en el país una adecuada estructura sanitaria que pueda brindar atención a este tipo de casos.

Siete de cada 10 pacientes que acuden a consultas ginecológicas privadas son adolescentes, así lo manifestó el doctor Israel Pernalete Mendoza, especialista en ginecología y obstetricia, quien resaltó que actualmente existe un sub-registro dentro del sector público, por lo que estadísticamente solamente los centros privados de salud, son los que registran una cifra más próxima a la realidad.

Para el doctor Pernalete, el embarazo en adolescentes aumenta los riesgos de presentar complicaciones a la hora del parto. Un gran número de pacientes entre los 10 y 19 años no llegan al término de la gestación, tras presentar patologías como hipertensión arterial o diabetes gestacional, complicaciones que en la mayoría de los casos pueden ser mortal.

Enfermedades venéreas

Al tener relaciones sexuales a temprana edad sin ningún tipo de protección, aumenta la posibilidad de contraer infecciones de transmisión sexual. Es así como el galeno detalla a profundidad esta situación que también enciende las alarmas en el sector salud, ya que el embarazo viene acompañado del virus de papiloma humano (VPH), clamidia y herpes genital, patologías que aumentan el riesgo de complicaciones, tanto para la madre como para el niño.

Es así como el especialista en ginecología expresó que 20 años atrás en Venezuela y, específicamente en la región larense, el Estado contaba con programas de planificación familiar y orientación para los adolescentes. Los especialistas se dirigían a las escuelas, liceos, colegios y universidades, donde impartían charlas educativas y formativas para los niños y jóvenes.

Condena a muerte

La grave crisis económica que atraviesa Venezuela y el difícil acceso a los servicios de salud pública, son una condena para las embarazadas en el estado Lara, quienes deben sortear entre comer o pagar hasta 30 dólares al mes por un control prenatal.

El doctor Israel Pernalete Mendoza comentó que a nivel rural, las embarazadas, incluyendo a las adolescentes, están más propensas a presentar complicaciones durante el período de gestación y a la hora del parto al no contar con los servicios básicos esenciales como el agua y el transporte para trasladarse hasta los centros de salud pública de las capitales de los municipios.

El gineco-obstetra resaltó la importancia de la realización de estudios de ultrasonidos una vez al mes, exámenes de laboratorio y el tratamiento de vitaminas prenatales como el ácido fólico, hierro, entre otros, para llevar un embarazo a feliz término y reducir el riesgo de complicaciones.

La alimentación es otro factor predominante para desencadenar patologías gestacionales, ya que también en comunidades rurales o alejadas de la ciudad, las embarazadas presentan cuadros severos de desnutrición al no recibir los nutrientes que se derivan de los alimentos.

Cifras alarmantes

Unos 20 años atrás, Venezuela estaba dentro de los estándares mundiales al ubicarse por debajo del 0.9% en cuanto a la tasa de mortalidad materna, cifra que en los últimos años aumentó. Actualmente, el país se ubica por encima del 3% la tasa de muertes maternas y neonatales.

Este panorama deja al desnudo al régimen chavista, pues los problemas de asistencia, la destrucción de la red hospitalaria y de ambulatorios, disparó las estadísticas en cuanto a la muerte de embarazadas y, al menos, el 50% de estas son adolescentes.

En el año 2021 se registraron en el estado Lara 52 muertes maternas, pero tal parece que esa cifra podría aumentar en el año 2022, ya que en lo que va de año, ocho parturientas han fallecido en la maternidad del Hospital Central Universitario Antonio María Pineda de Barquisimeto.

El pasado 3 de enero, dos mujeres fallecieron en esta maternidad y a una de ellas la hicieron pasar como fallecida por complicaciones asociadas al Covid-19.

Entre el miércoles 19 y jueves 20 de enero, dos embarazadas murieron en el Hospital Central de Barquisimeto. Una de las infortunadas fue identificada como Yelitza María Pérez de 20 años, quien fue ingresada con 28 semanas de gestación tras presentar la tensión alta, y aun así los médicos decidieron intervenirla, sin antes someterla a un tratamiento para estabilizar los niveles de presión arterial, comentaron los familiares.

La muerte sigue rondando a la maternidad del más importante centro de salud del estado Lara. Quienes aguardan por sus familiares a las puertas del servicio de ginecología y obstetricia, detallan que viven como un juego de ruleta rusa al no saber a quién le va a tocar el turno de morir. Aseguran que no menos de tres mujeres perecen a diario en esta maternidad.

Colegio de médicos se pronuncia

Las alarmas se han encendido dentro del sector salud en el estado Lara. Ante eso, el presidente del Colegio de Médicos de la entidad, René Rivas, solicitó al Ministerio Público emitir un pronunciamiento y abrir una investigación que contribuya a ponerle fin a la dramática situación que se está presentando en la región en cuanto al número de muertes maternas.

El doctor Rivas manifestó también que las autoridades sanitarias en la entidad no se han pronunciado al respecto, a la vez que recalcó que en los últimos años, el personal que labora en esta maternidad ha tratado de visibilizar la situación donde extraoficialmente se conoce que se han registrado casi 150 muertes maternas desde el año 2018.

El estado Lara registra 63 años de retroceso en cuanto a la atención materna. Según un estudio realizado por el Laboratorio de Desarrollo Humano (LADESHU), la región ha registrado en los últimos dos años una tasa de mortalidad materna superior a la del año 1957.

La inexistencia de las consultas externas de embarazos de alto riesgo en los centros de salud pública y el bajo poder adquisitivo ha jugado en contra de la salud de las embarazadas. LADESHU en su estudio revela que las causas de muertes más comunes en embarazadas son la hipertensión arterial, complicaciones del embarazo y hemorragias. La precariedad del sistema sanitario, la falta de especialistas, personal, insumos y medicinas, dificulta que sean atendidas adecuadamente y así se reduzcan las probabilidades de fallecer.

Régimen oculta cifras

Las autoridades en Lara han estado de espalda a este problema que desde el año 2018 ha cobrado la vida de más de 150 pacientes, en su mayoría adolescentes, residentes de sectores populares. Más del 48% de estas jóvenes no tienen los recursos para costear un tratamiento y desde el sistema público no hay garantía de administración de medicinas, suplementos y vitaminas.

Sobre la estadística real, la doctora Luzmila Leal, médico intensivista y representante de Médicos Unidos de Venezuela, asegura que el Estado venezolano no publica las cifras oficiales desde el año 2013, por lo que el número de muertes puede llegar a ser superior al que se maneja extraoficialmente.

El caso particular de la región larense fue presentado por la organización Médicos Unidos de Venezuela ante Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet. En el informe resaltan la vulneración a los DDHH, la falta de personal en la maternidad del Hospital Central de Barquisimeto, ausencia de vacunas para embarazadas y el déficit de insumos para la limpieza y aseo del centro hospitalario.

Abusos sexuales

La pandemia trajo consigo un aumento en la violencia de género, lo que también incluye violaciones. Estos casos van en ascenso en Lara, donde las niñas y adolescentes son las más afectadas con este flagelo, que a veces termina en embarazos no deseados, así como el contagio de enfermedades venéreas y el virus de inmunodeficiencia humana (VIH).

Los casos de incestos también registran cifras alarmantes, y al año en Lara se contabilizan más de una decena de estos casos, sin contar con que muchos no son reportados por las progenitoras por temor a represalias de parte de los victimarios que en muchos casos suelen ser personas cercanas a las niñas: padres, padrastros, abuelos, tíos, primos y vecinos.

El entorno en el que se manejan las familias en Lara influye en la vida sexual de las niñas y jóvenes. Los hogares disfuncionales se forman a partir de este tipo de situaciones como las descritas arriba y que luego terminan en una cadena generacional difícil de cortar. Por eso en las zonas rurales y populares es común ver a las jóvenes establecer una relación sentimental con un tío, primo o padrastro, escenarios que en la mayoría de los casos dan un mal resultado.

De allí la importancia de que se retomen los programas de planificación familiar, orientación sexual y de anticoncepción que permitan brindarle a los niños, niñas y jóvenes una visión más amplia sobre las consecuencias que trae un embarazo a temprana edad, tanto para la salud como para la sociedad.