Coge dato: Por qué recomiendan practicar sexo de madrugada

Coito se refiere a la penetración pene/vagina, por lo que, además, refuerza otro de los modelos que giran alrededor del sexo (Shutterstock)

 

Los efectos positivos en la salud de una vida sexual activa y plena son bien conocidos. Y estudiados, ya que la evidencia alrededor de sus beneficios en la mejora de la calidad de vida y los parámetros biológicos es amplia y extensa. Los más conocidos y destacados son que fortalece el corazón- el cuerpo se activa como si estuviera haciendo cualquier ejercicio aeróbico-, reduce el estrés y el dolor, el riesgo de padecer un cáncer- por ejemplo, el de próstata- aumenta las defensas, ayuda tener una espalda más fuerte y libre de lesiones y mejora la calidad del sueño.

Por: La Razón

Aunque sus ventajas aplican a cualquier edad y cualquier momento para practicarlo parece bueno, los expertos ofrecen una serie de recomendaciones y matices que, como en el caso de la práctica de cualqiuer otro ejercicio, pueden maximizar sus efectos. El fin de las jornadas laborales y quehaceres cotidianos provoca que las últimas horas del día sean el momento del que muchas parejas disponen para coincidir en sus hogares y, por ende, buscar momentos de intimidad. No obstante, el tradicional binomio noche y apetito sexual podría ser un obstáculo en una vida íntima plena, afirman.

“Cada persona tiene un ritmo sexual propio y oscilante basado en la secreción de hormonas, una auténtica montaña rusa biológica guiadas por factores exógenos como la estación y cantidad de luz, o endógenos tales como la secreción de hormonas sexuales como andrógenos y estrógenos”, desvela Anel Martínez, coach sexual de MYHIXEL, startup española destinada a mejorar el bienestar íntimo masculino.

La simbología de una montaña rusa en términos sexuales atiende a la variabilidad de fases que el sistema celular humano experimenta en un día. Este razonamiento se enmarca en la popularizada teoría de los ciclos circadianos, por la que sus autores obtuvieron en 2017 el Premio Nobel de Medicina. Así, cada persona posee un reloj celular que influye en los ciclos de descanso, el apetito, la temperatura corporal, la presión sanguínea y la secreción de hormonas.

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