Ángel Lombardi: Memoria cultural del siglo XX

Ángel Lombardi: Memoria cultural del siglo XX

Tema oceánico y de múltiples abordajes y perspectivas. A finales del siglo 19, el mundo giraba en torno a  París, Londres, New York, Viena, Berlín y otras pocas capitales. Europa Occidental dominaba el mundo, Londres era su capital financiera y Paris su capital cultural. Mucho se ha estudiado la decadencia del Imperio Romano y otras hegemonías geo-políticas, y el siglo XX significó el fin del dominio de Europa.

Para 1945, Europa se había devorado a sí misma en dos guerras mundiales y tres sistemas totalitarios. El comunista en Rusia (1917), el fascismo en Italia (1922-23) y el nacional-socialismo en Alemania (1933). En este contexto París era el centro indiscutible de las vanguardias culturales y movimientos contraculturales, que en su momento, escandalizaba y atraía gente de todas partes, en particular jóvenes en busca de libertad y creatividad.

En ese ambiente pluricultural y heterogéneo, se desarrollaron grupos y movimientos que van a tener un gran impacto en el mundo de la cultura a nivel global. El impresionismo, dadaísmo, surrealismo, existencialismo concitan un interés y proyectan unas influencias que prácticamente cubren todo el siglo XX y todavía hoy llaman la atención.





París fue la capital cultural de muchas generaciones y para los latinoamericanos era la Meca obligada para escritores, artistas, intelectuales y bohemios en general. Carlos Fuentes llegó a decir que Paris era la capital de América Latina. Pero igualmente para los escritores y pintores norteamericanos, africanos y asiáticos, Paris era “su ciudad”.

Y todavía con el Mayo francés, en 1968, esta ciudad de libertad y vanguardias, marcó el rumbo de un vasto movimiento contracultural que, en Venezuela, lo vivimos como Renovación Universitaria, en Estados Unidos como la rebelión estudiantil, hippie, pacifista y el black power,  en China como Revolución Cultural y así, en cada país, se contextualiza y define con cada realidad.

El poder cultural de esta ciudad se dinamiza y proyecta en la literatura y todas las artes, particularmente el cine, que fue el que logró llevar este imaginario de apertura mental a nivel popular y masivo. El ritmo vital de la ciudad bohemia e irreverente, hizo de Paris un mito.