Luis Alberto Buttó: Aquellos días de noviembre

Luis Alberto Buttó: Aquellos días de noviembre

Luis Alberto Buttó @luisbutto3

Porque en estos días iniciales de noviembre se recuerdan los acontecimientos que hace 102 años condujeron al establecimiento en Rusia del primer gobierno comunista de la historia (revolución de octubre, según el calendario gregoriano), no faltará quien en estos lares, y por supuesto en otras partes del mundo, pretenda rescatar el supuesto carácter heroico de aquellos sucesos y citando a John Reed en su famoso opúsculo “Diez días que estremecieron al mundo” venga a echarnos el falaz cuento de que tal revolución fue …«una de las más maravillosas en que se ha empeñado la humanidad, la que abrió a las masas laboriosas el terreno de la historia e hizo depender todo, en adelante, de sus vastas y naturales aspiraciones»…

A decir verdad, es bastante cuestionable la heroicidad que puede encontrarse en el arribo al poder de los bolcheviques, en tanto y cuanto no fueron, precisamente, las masas obreras organizadas en rebelión popular las que en noviembre de 1917 dieron al traste con el gobierno provisional instaurado meses atrás luego de la abdicación del zar. Lo que verdaderamente ocurrió fue la deposición de dicho gobierno por una facción de la fuerza armada del momento, en especial de la marina de guerra, que actuó en connivencia con la directiva del partido bolchevique liderado, entre otros, por personajes como Lenin y Trotsky. Es decir, lo acontecido no pasó de ser un golpe militar y, salvo opinión en contrario como dirían los abogados, en un relato de ese tipo no cabe hablar de masas revolucionarias victoriosas. Concretamente, el asunto nació engañoso al pretender venderse con el mito de “revolución proletaria”.

Empero, aunque sí lo hace, no son solamente los orígenes de tal revolución lo que le resta brillo en términos de juicio histórico. En las tenebrosas secuelas dejadas a su paso con el correr de los años descansa el quid de la cuestión. Varias acotaciones pueden traerse a colación para ilustrar el planteo. Por ejemplo, la indubitable realidad de que el comunismo no se extendió por Europa del Este como consecuencia de la acción consciente de los pueblos donde se instauró. El avance del comunismo en estos países no fue más que el botín de guerra cobrado por la Unión Soviética al resultar una de las potencias victoriosas en la Segunda Guerra Mundial; mecanismo éste a través del cual se construyó el imperio soviético, sostenido a posteriori por la violencia invasora de los tanques de guerra, como quedó demostrado en su momento en Hungría y Checoslovaquia, verbigracia.





Nada de heroico hubo en una revolución que conllevó sufrimientos y sacrificios indecibles al pueblo que con ella quedó sometido. Revolución del llanto y del terror, es lo que realmente fue. Millones de personas perdieron la vida por las hambrunas y los desplazamientos poblaciones masivos causados por la colectivización forzada del campo y la brutal acumulación originaria emprendida para forzar la industrialización del país, que a fin de cuentas quedó reducida a su más nefasta expresión, la industria armamentista, ésa que necesita de la guerra para mantenerse en pie; todo ello mientras los propagandistas del comunismo tartajeaban el discurso de la paz mundial. Incontables fueron las víctimas mortales de la represión inclemente aplicada a todo aquel que se considerara contrarrevolucionario, como si discrepar ideológicamente constituyese crimen alguno. El punto es que pensar con libertad es anatema para los totalitarismos y eso siempre se traduce en aplastar al ser humano, nunca en redimirlo. Al final de la jornada, se constató la aberrante contradicción histórica resumida en la espantosa realidad de que los muertos causados por los factores internos de la revolución rusa fueron, por ejemplo, muchísimo más que los causados por la invasión nazi iniciada en 1941. Un sistema enemigo de la gente. Un sistema pensado para someter a la gente. No más. 

¿Heroicidad de la revolución rusa? ¡No me vengas! ¿Inspirarse en el legado de Lenin y sus secuaces? ¡Zape! La libertad es el único ideal.

@luisbutto3