La otra cara: “Designar nuevo CNE es asediar la tiranía” Por José Luis Farías

José Luis Farías @FariasJoseLuis

El último martes de octubre las palabras del presidente Juan Guaidó resonaron de inmediato en las redes sociales, donde a falta de medios de comunicación libres nos enteramos del acontecer diario: “La única solución es un nuevo CNE electo por la Asamblea Nacional”.

No fue solo lo dicho por Guaidó, una afirmación contundente y sorpresiva. Fue también el contexto donde lo dijo: al declarar sesión permanente para elegir a los nuevos rectores del organismo comicial. Además, haberlo dicho cuando nadie, o casi nadie, lo esperaba.

Los primeros sorprendidos fueron los diputados de la fracción de la usurpación. Como es habitual, dieron pena ajena. Después de tanto tiempo de vivir de la insana costumbre de aplastar con la fuerza, se descubrió en ellos debilidad, confusión, nerviosismo, cobardía, contradicciones. En fin, ganas de tirar la toalla y salir corriendo.

Durante el debate estuvieron en el aire. Sin saber qué hacer. Tirando flechas a ver cuál pegaban. Jesús Montilla bramaba “no participaremos del Comité de Postulaciones”. Molina espetaba “eso no se puede hacer con el estatuto”. Francisco Torrealba ladraba exigiendo “salgan del desacato”.

Todo estaba claro: no había línea política, y si por casualidad había los diputados psuvistas no la conocían. Lo cual ratificaba su condición de peleles al servicio de Maduro y su pandilla. Eran unos monigotes echados en sus curules sin saber que pito tocar en medio de aquel desconcierto. Les resultaba difícil admitir haber sido madrugados nuevamente en la Asamblea Nacional.

La suma de todo elevó los decibeles de la declaración. Afuera pronto surgieron los comentarios entre los interesados en el tema. Unos, tampoco esperaban una decisión de ese tenor y la vieron con cautela. Otros, no se guardaron sus epítetos y raudos gritaron “es una traición a la ruta original del mantra”, “es producto de un falso diálogo”, “eso es cohabitación”.

Más allá de la incredulidad de unos y los gritos de galería de otros, todos, absolutamente todos, comenzaron a buscar cómo quedarían en la distribución de los puestos del Comité de Postulaciones Preliminar, cada quien sacando sus cuentas ajustadas a sus intereses.

Nadie deseaba quedar fuera del cuerpo encargado de escoger los miembros de la sociedad civil que integrarán el Comité de Postulaciones definitivo que más luego decidirá quienes serán los nuevos rectores del CNE.

Era obvio que detrás de la declaración de “sesión permanente” para designar a los rectores del CNE, había un acuerdo político de los factores principales de la MUD en el que difícilmente habría marcha atrás.

Los miembros del PSUV pidieron tiempo para consultar y decidir sus representantes en el Comité. Recordando el método D’ Hont, las fracciones de la MUD pidieron cada quien lo suyo. Cambiemos no se quedó atrás y hasta los impolutos del 16J exigieron su lugarcito.

Con el fin de hacer “control de daños”, Maduro habló al día siguiente anunciando que la fracción del PSUV llevaría su propuesta para la sesión del próximo martes 5 de noviembre en la cual se escogerían los integrantes del Comité de Postulaciones preliminar.

Sin duda, la “propuesta del PSUV” expresaría la disminución de su grado de maniobra producto de la presión internacional como de los letales efectos de la crisis económica y la temperatura de las contradicciones entre Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, los dos principales capitostes del régimen.

Entre tanto, las negociaciones en el movimiento democrático irían al son de las fracciones mayoritarias en la AN y los gritos destemplados en las redes del 16J para forzar la obtención de un “puestico” que eventualmente le diera la capacidad de entorpecer las negociaciones en el seno del Comité, una maniobra que difícilmente podía pasar desapercibida por el resto e las fracciones.

Llegado el martes 5 de noviembre, los hechos se dieron tal cual estuvieron más o menos previstos, en el debate resaltó la andanada de Ramos Allup demoliendo las sandeces de los diputados del PSUV.

Lo demás fue lo esperado. Las fracciones de la MUD presentaron sus candidatos. Los del PSUV hicieron lo propio, no sin el show con el malabarismo verbal que un jodedor resumió asi: “participan sin participar”, rumiando el “desacato” y blandiendo la hoz y el martillo de la espuria ANC. Resumían la puja Maduro vs Diosdado.

Al día siguiente, los improperios del 16J, tras no obtener una sillita en el Comité, fueron expuestos en un larguísimo voto salvado donde ni de vaina presentaron sus verdaderas razones, mintiendo que no formaban parte del Comité de Postulaciones porque en el mismo estaban incluidos los miembros del PSUV que en su leguleya opinión no tenían el derecho a estar.

Por cierto, conforme a ese criterio, por aquello de que “la salsa que es buena para el pavo es buena para la pava”, sería interesante saber si los prístinos integrantes del 16J también tomarán la decisión de no formar parte de la AN mientras estén incorporados los miembros del PSUV.

Todo lo demás es cuento conocido, los integrantes de confianza de cada partidoy el resto de los pataleos de unos y otros. Lo sustantivo es que se dio un paso en firme y probablemente decisivo para dejar atrás la oscuridad.

¿Qué irá a salir de este nuevo intento de buscarle cauce institucional, pacífico, electoral y constitucional a la larga noche que envuelve nuestras vidas? ¿Habrá luz al fina del túnel?

No lo sé, pero el hecho de que antes se haya intentado y fracasado, como el infausto día (no se nos olvida) en que unos diputados por orden de su jefe se largaron de la sesión impidiendo el quórum para la designación de un nuevo rector, no significa que no se busque de nuevo, incluso contando ahora con los mismos diputados de ese bochorno, hoy las condiciones son más favorables frente a un régimen más débil.

Debemos intentarlo una y otra vez, pese a las dudas que despiertan unos usurpadores capaces de cualquier cosa. Hay que actuar con toda la tenacidad posible. Lo contrario es una salida violenta que se sabrá cuándo comenzará, no cuando culminará.

Entiendo que el uso de la fuerza es decisivo y necesario en esta disputa, claro que lo sabemos. No es indispensable ser miembro de la “ruta del coraje” para saberlo. A punta de fuerza hemos sido gobernados, pero no doblegados.

Por lo demás, la fuerza no siempre estará del lado del mal. Hay que ayudarla a que se ponga de nuestro lado. La mejor forma de lograrlo es insistiendo una y mil veces más en asediar democráticamente a la tiranía, exigiendo y luchando por condiciones para unas elecciones libres.

Estamos a las puertas de unas elecciones parlamentarias, constitucionalmente establecidas para el año 2020, la sombra del dilema de participar se extiende poco a poco sobre la sociedad. Habrá que tomar una decisión en algún momento.

La designación de un nuevo CNE es asediar democráticamente a la tiranía, es un paso fundamental para una salida política a la crisis. Juan Guaidó ha conducido acertadamente la AN a dar ese paso. Es un avance muy importante.

Es imperativo cuidar este proceso de las desviaciones hacia donde pudieran forzarlo los factores que solo piensan en sus intereses personales y grupales, que ya sabemos se anidan en los extremos haciéndole el juego a la satrapía. La sociedad debe identificarlos y aislarlos.

#VAmosTodosALaCalleEl16N