Luis Barragán: Autoridad moral y 2020

Luis Barragán @LuisBarraganJ

Recientemente, el caso de los bonos PDVSA 2020 volvió a la plenaria de la Asamblea Nacional. Según el hábito, nos enteramos del contenido de la propuesta de Acuerdo al iniciarse el propio debate.

Reapareció la materia, después de cinco meses, siendo inevitable ratificar la ilegalidad de la deuda contraída por Maduro Moros. A través de la magnífica intervención del diputado Carlos Bastado, quedó muy clara la postura de la Fracción Parlamentaria del 16 de Julio abundando sobre el voto salvado que consignamos el 7 de mayo del presente año, e incorporando nuevo elementos para el análisis. .Lució pertinente el complementario telegrama digital del diputado Biagio Pillieri, pues, no hubo intención divisionista alguna de cuando objetamos la decisión de la mayoría parlamentaria contrapuesta a otra adoptada en 2016, visando tales bonos.

 

 

Todavía desconocemos los informes de la Comisión Permanente de Finanzas, anterior y presente, además de ignorar la identidad de los tenedores de bonos que seguramente hicieron fiesta con el pago de los intereses. Acotemos, meses atrás, hubo violación del procedimiento parlamentario que quizá puede acarrear la nulidad de la sesión, tal como lo observamos a Enrique Meléndez para “La Razón” (Caracas, 19/05/19).

Hay quienes todavía intentan defender uno y otro pronunciamiento, zanjando la contradicción mediante algunas vistosas acrobacias conceptuales, por contradictorias que fuesen, proclamando – además – la incompetencia parlamentaria en el asunto. Vale decir, inflando las redes sociales, directa e indirectamente, acaso por alguna preocupación personal, la deuda sirve de pretexto para atacarnos, aunque involuntariamente contribuyen a nuestra autoridad moral.

La bancada de la 16 de Julio, nuevamente, ha actuado con sentido de responsabilidad para afrontar las tareas parlamentarias. De hecho, nuestros aportes los formulamos con la debida anticipación para generar y enriquecer la discusión, pues, materias de distintos calibres políticos, están frecuente y previamente fundados en sendos proyectos de Acuerdo: a modo de ilustración, sobre los artículos 233 y 187, numeral 11 constitucionales, o – haciendo caso de las demandas de la sociedad civil organizada – los relacionados con la enfermedad de Parkinson, el Esequibo o las universidades, para no sorprender a nadie. Sin embargo, siendo reglamentariamente consignado y anunciados, casi siempre dicen no saber de ellos.