Dámaso Jiménez: El lumpen de Maduro

En medio de su política apocalíptica para reinar desde el caos, Maduro recurre a lo único que le queda a mano: Negocia con las capas más bajas del mundo criminal y saca a la calle su nuevo ejército de paramilitares delictivos, colectivos violentos, malandraje desbocado, pranato criminal en labores y reos violentos en libertad, para tirar el resto en su guerra por mantenerse en el poder a costa de arrasar y destruir todo a su paso.

El llamado diseñado por el G2 castrista que lo sostiene en el poder es a la resistencia activa y para esto paga por adelantado con un festín de saqueos, violación de propiedades, orgía de atracos y secuestros teledirigidos y controlados para imponer el terror a una población abrumada y sobreviviente a más de 100 horas de apagones. Ante las presiones norteamericanas, del grupo de Lima y la UE, el tirano insiste en amenazar con su propia guerra civil contra una población desarmada.

Según Provea el nuevo llamado realizado por Nicolás Maduro es una nueva amenaza a los derechos humanos de los venezolanos. Se trata de un grave y peligroso llamado a un sector incontrolable para que asuman una posición de enfrentamiento total contra la ciudadanía.

En su alocución del lunes 11 de marzo en cadena de radio y televisión, Maduro alentó abiertamente a estos grupos, a los que vincula tanto al PSUV como al llamado aparato represivo estatal, a sumarse a las labores para contrarrestar el descontento que se evidencia con la intensificación de las protestas, ante la agudización de la crisis generado por el histórico apagón de más de 5 días continuos.

Provea considera este llamado una nueva incitación pública para que estos grupos indisciplinados y armados sean los garantes que repriman las manifestaciones y generen el terror necesario para bajar el tono an tanta “arechera nacional”.

Maduro ya no habla de pueblo ni de ejército. Se trata del lumpen proletario que acabó con comercios, empresas y centros comerciales por la libre, con total impunidad, sin cuerpos de seguridad ni gobernantes que los detuvieran.

El término acuñado por Karl Marx y Friedrich Engels a mediados del siglo XIX se refiere a un grupo social de individuos socialmente degradados, marginados, hostiles, no integrados a la sociedad, indigentes, prostitutas o delincuentes, sin subsistencia conocida, ni medios de producción, ni fuerza de trabajo, que dependen en gran medida de actividades deshonestas y criminales.

El lumpen además de ser un grupo social improductivo porque no pertenece a ninguna clase trabajadora, carece de consciencia, de proyectos y son susceptibles de ser comprados por quienes desean utilizarlos como hordas de terror y del crimen.

Me cuenta un prestigioso y estudioso colega que hasta el padre de este adefesio de la ideología socialista como lo fue Vladimir Lenin, odiaba y le tenía temor a esta escoria de elementos depravados, capaces de actuar desvergonzadamente contra todo símbolo del esfuerzo y los valores de una sociedad, a la que se desea someter y quebrar de forma humillante.

El propio Engels escribió en 1870 que “Todo líder que usa a estos sinvergüenzas como guardias o se confía de su apoyo, demuestra por esta misma acción que es un traidor.” De hecho el protector de Marx alentaba a que debian ser necesariamente fusilados, no tanto por defender la propiedad, ya que se trataba de un comunista, sino porque consideraba que era necesario mantener a esta chusma a raya. “¡Mort aux voleurs!”, “¡Muerte a los ladrones!”

Ese lumpen proletario fue la estrategia utilizada por el G2 cubano y Maduro, secundados por sus capataces del crimen en el Zulia, Omar Prieto, Lisandro Cabello y Willy Casanova, para desatar el mayor saqueo de la historia de los desastres, ya no por hambre sino por vandalismo puro y odio a los empresarios, productores y emprendedores, contra más de 350 locales comerciales en Maracaibo, San Francisco, Lagunillas, Cabimas y Santa Bárbara, según cifras oficializadas por Fedecámaras Zulia.

Un comunicado de Empresas Polar dio cuenta de 150.000 cajas de productos robados en la planta de bebidas, mientras que en la planta de alimentos fueron sustraídos 160 paletas de productos terminados y casi 77.000 unidades de pasta. Además, los antisociales dañaron 4 vehículos de la empresa.

De la agencia de distribución de Pepsi Cola fueron sustraídas más de 52.000 cajas de productos, y deteriorados 22 camiones, 5 montacargas, 23 computadoras, entre otros.

En un comunicado difundido en las redes sociales, Empresas Polar señaló que las pérdidas materiales superan los 18.600.000 bolívares.

Punto y aparte merece la insania psicópata para que el mall de mayor importancia en la región, el Sambil Maracaibo, fuera destrozado en tan solo media hora ante los ojos cómplices de los efectivos del CORE 3, que según imágenes que documentaron el hecho desde diferentes cuentas de las redes sociales, se prestaron para proteger y formar parte de la acción de destrucción no solo de este emporio comercial, sino de toda Maracaibo, a través del lumpen con el que pretenden imponer esta tiranía de sangre y dolor.

Cabe destacar que ninguna de las empresas de los gobernantes de esta región sufrió el más mínimo daño.

El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social confirmó que el Zulia ha sido el punto más crítico, donde más se afincaron estos grupos que pretenden disfrazar estas acciones con la justificación del hambre, pero que no son otra cosa que hordas criminales con impunidad garantizada por el Estado forajido, para castigar a toda una población que no solo sufrió los embates de la violencia, sino que fue testigo de la destrucción de toda productividad, que más temprano que tarde se reflejará en mayor hambre y miseria, ya que estos saqueos lo único que traerán será una mayor agudización de la escasez y la imposibilidad de acceder en unas semanas a la compra de alimentos, ante el duro golpe recibido por los pequeños comerciantes y empresarios que no tienen la culpa de las políticas económicas terroristas de esta miserable revolución.

Así es como Maduro y su pléyade de corruptos intenta salvarse, desde el último nivel de la barbarie, desde la anarquía absoluta, soñando con gobernar como los señores de las tinieblas, pero a pesar de las complicaciones la luz está cada vez más cerca. Además, ya saben lo que dicen de aquellos que crían cuervos.

@damasojimenez