Elías Sayegh: Calidad vial

El entramado vial de una ciudad le otorga calidad de vida a sus ciudadanos o se la niega, según como haya sido su concepción, pero también como la autoridad local, y los gobiernos regionales y nacionales, lo hayan adecuado al crecimiento urbano, mantenido desde el punto de vista de su funcionalidad y mejorado como los avances tecnológicos lo permiten. Así, las ciudades más modernas del mundo cuentan con un sistema vial que garantiza seguridad y fluidez en el tránsito de personas, vehículos y carga. Es pues entonces un indicador del grado de desarrollo que esa sociedad ha alcanzado. Por supuesto, el transporte público y las facilidades que la ciudad permita al peatón para desplazarse con comodidad, son el colofón de la vialidad adecuada que queremos para nuestras ciudades.

La congestión vial que padecemos los venezolanos obedece en primer lugar a que no hemos implementado los planes rectores que los especialistas en vialidad, de las oficinas de planificación pública, han diseñado desde hace más de 20 años. Por ejemplo en Caracas hemos construido vías que cruzan la ciudad de este a oeste, pero pocas que comunican de norte a sur. En todo caso el caos vial obedece a una cantidad insuficiente de vías y a que no se han construido las conectividades necesarias. La realidad es que los planes que se diseñaron con mucho rigor en el período democrático, no tuvieron tiempo de aplicarse y en estos últimos 15 años ni siquiera han sido tomados en cuenta y más bien fueron relegados. Ahora nos encontramos con que el gobierno espasmódicamente intenta hacer intervenciones viales fuera del contexto planificador, obviando soluciones clave como la Avenida Carabobo, que conectaría La Bandera con Los Campitos.

A la falta de planificación hay que agregar que no se han construido nuevas vías arteriales, que hay que mejorar la capacidad de la vialidad colectora, pero también de la arterial que existe, hay que hacer las vías expresas necesarias, hay que revisar los flujos del tránsito automotor, dotar a las vías de señalización, colocar semáforos inteligentes conectados con cámaras que monitoreen el tránsito, pero también hay que educar al ciudadano, tanto al adulto, como al niño en la escuela. Todo esto hay que hacerlo para que el ciudadano no malgaste buena parte de su tiempo útil en colas interminables.

La falta de mantenimiento de las calles, carreteras y autopistas, esto es: la existencia de huecos, troneras y cráteres en la carpeta
rodamiento, la ausencia del rayado, el mal estado de las defensas, la falta de iluminación, la descoordinación de los semáforos, el mal funcionamiento de la policía de tránsito, la inoperatividad del transporte público, junto con la estrechez e incomunicación de las vías, le hacen la vida de cuadritos al ciudadano. Tanto al conductor, como al peatón, la vida se les complica enormemente en nuestras ciudades, cuando debía apoyarlos en su calidad de vida.

Todos sabemos lo inalcanzable que se han vuelto los carros y cuánto cuestan las pólizas de seguro, amén de la inseguridad existente. Por eso cuando como conductores caemos en uno de los grandes huecos de nuestras vías, pensamos en nuestro vehículo, sí, pero también en el tiempo que podríamos pasar con el carro parado por la falta de repuestos. ¡Las cosas pueden cambiar! Vamos a vivir mejor